Capitulo 14 ; Fireflies

-Un proceso algo complicado, abuela lo comentamos después.
De aquí pasamos adentro, a la pequeña casa que se convirtió en hacienda, donde una vez hube pasado el verano, donde entable amistad con uno de los campesinos, donde soñé y me hice grande, vinieron recuerdos a mi mente, uno tras otro, algunos buenos otros mejores.
-Es hora de la merienda -dijo mi abuela al observar su reloj de mano.
-Algo ligero abuela -contesto Tess.
-Tess, cariño, si sigues así vas a desaparecer.
.-.*.-.
Una taza de chocolate fue suficiente, Tess se mecía desenfrenadamente en la vieja llanta colgada del gran roble de la entrada, yo me dispuse a continuar el libro sin embargo la preocupación por Chelton me invadió y por alguna extraña razón no dejaba de pensar en Nicholas.
-Nicholas, Wechman, Nevada.
Guarde la nota en mí cartera y salí de ahí.
Fui al taller, Ray ya se había marchado y el sol comenzaba su lento descenso lo que indicaba que era hora de cerrar lo hice, estando yo adentro encendí la grabadora y me relaje en el sucio sofá escuchando a Bob Marley pensando en ella, si ella, ______. Me esforzaba por impedirlo pero era imposible, justo cuando creí que no encontraría salida alguna para todo lo que estaba ocultando, y para explicarme mejor, aquí va:
George Scott, el padre de Susan, alcalde de Wechman y al tiempo, Jefe de mi padre, un hombre corrupto como el político que era. En una tarde de verano, donde llovía a cantaros me manipulo utilizando los sentimientos de su hija.
-Es sencillo Nicholas, haz feliz a mi princesa y tu padre conservara su empleo -dijo con aquella gangosa y horrible voz.
Mi padre adoraba su trabajo como contador sin embargo George tenia poder sobre el, y en Wechman, difícilmente encontraría otro empleo.
-¿Por qué yo? No soy el único en Wechman.
-Ella te quiere a ti y, evidentemente, no heredo el buen gusto de los Scott -contesto a modo de burla mientras encendía su pipa.
Hice de mis manos un puño, mi rostro adapto un tono rojizo y apreté con fuerza mis dientes. Me contuve si lo hacia las cosas empeorarían.
Y eme aquí, intentando hacer feliz a su princesa -pensé en voz alta y resople
-¿Por qué no hacer que sea ella la que se canse de ti?
Di un pequeño brinco del susto al escuchar esa voz, creí que estaba solo.
-¡Raymond! -grite.
A lo que el contesto con una gran carcajada.
-No me hace gracia, ¿Qué haces aquí?
-Eh comprado el radiador del auto de ______. Y ya le hice el ajuste de transmisiones, creo que entre más pronto, mejor...
-Claro, el auto, Chelton.
______. Yamhill Valley, Oregón.
-Joe estuvo preguntando por ti ______. -dijo mi abuela mientras se incorporaba en la mecedora.
-¿Joe? -pregunte confundida.
-Si Joe, Joe Perkins ¿Acaso no lo recuerdas?
-Me suena, no tengo un fijo recuerdo de el.
-Espera que tengo algo -contesto y entro a la casa, trayendo consigo una vieja fotografía donde se apreciaba claramente a dos travieso llenos de tierra y botecillos por todos lados, los dos con una amplia sonrisa.
-Solían jugar a las escondidillas hasta el anocheser, sus fuerzas nunca se iban, preparaban pastelillos de lodo y de ves en cuando juagabas con sus carritos de plástico.
-¡Joe Perkins! Su padre era el que exportaba los barriles de vino... Si, si lo recuerdo. ¿Cómo que estuvo preguntando por mí? Solo tenía 8 cuando sali de aqui.
-Esta por casarse, con Liz la administradora -contesto mientras insertaba el hilo en la aguja.
-¿Casarse?
-Si, y no querria que te lo perdieras.
-Ah mira, que el te lo explique -dijo al señalar la entrada principal.
Donde visualice una vieja Ford, clásica color arena y de grandes llantas.
-Le llame hace un segundo, espero que no te moleste -dijo con su voz algo temblorosa.
-No, para nada, solo que no se que hacer -conteste.
-Solo sonríe y asiente -aconsejo y se paro a recibirle a paso lento.
-Sonríe y asiente -repetí en voz baja.
Hablaban mucho, mientras, me dedique a examinarlo, un chico bien parecido de cabello oscuro, estatura alta y una minúscula barba que le asentaba tan bien, vestía una ligera camisa de resaque lo que dejaba apreciar todo su ser, jeans un tanto deslavados y botas sucias y viejas de trabajo, en el campo como era de esperarse. Limpie el polvo que tenia el marco de la foto y lo compare con el Joseph actual.
-______, querida, ven acá -indico mi abuela.
Me levante sacudiendo el short que traía y camine hacia allá, Tess solo hacia señas intrigada por saber quien era aquel apuesto chico.
-Hola -dije en un susurro, sin planearlo.
-Hola ______, ¿Me recuerdas? -pregunto Joe.
-Si, un poco -conteste -Joe Perkins.





